
A media noche desperté.Toda la casa navegaba. Era la lluvia con la lluvia de la postrera madrugada.Toda la casa era silencio, y eran silencio las montañas de aquella noche.No se oía sino caer el agua. Me vi despierto a medianoche buscando a tientas la ventana; pero en la casa y sobre el mundo no había hermanos, madre, nada. Y hacia el espacio oscuro y frío y frío el barco caminaba conmigo. ¿Quién movía todas las velas solitarias? Nadie me dijo que saliera. Nadie me dijo que me entrara, y adentro, adentro de mí mismo me retiré: toda la casa. Me vio en el tiempo que yo fui, y en el seré la vi lejana, y ya no pude reclinar mi juventud sobre la almohada. A medianoche busqué mientras la casa navegaba. Y sobre el mundo no se oyó sino caer el agua.
Miguel Arteche Salinas (escritor chileno)
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